Puede que crea que tres días en Budapest no son suficientes. No podríamos estar más de acuerdo con usted y nos complace ofrecerle un poco de nuestra legendaria hospitalidad húngara para ayudarle a planificar un viaje de una semana, que le dejará el tiempo suficiente para adentrarse y explorar más allá.

Alargar su estancia en Budapest a más de cinco días le brindará la oportunidad de explorar mucho más, obviamente, pero también de disfrutar de verdad de algunos de los lugares que, de otro modo, solo hubiera podido conocer de pasada.

Puede dar un paseo tranquilo por la avenida Andrássy para llegar a la plaza de los Héroes y, por ejemplo, parar a mitad de camino para visitar el museo Terror Háza (Casa del Terror), que rinde homenaje a las víctimas de los peores episodios de la historia del país, es decir, a las víctimas de los nazis y de los comunistas. Si prefiere una experiencia más delicada puede visitar el museo de Bellas Artes (Szépművészeti Múzeum), que da por terminado un programa de reformas que ha durado tres años y abrirá sus puertas en octubre de 2018, o bien el Palacio de las Artes, más conocido como Kunsthalle (Műcsarnok). Ambos espacios rodean la plaza de los Héroes y suelen ofrecer exposiciones temporales importantes, aparte de las exposiciones de la colección permanente.

Una vez haya terminado el tour artístico, vaya de paseo por el Városliget (Parque de la Ciudad), que se llena de aromas y del canto de los pájaros en los días de sol, junto con perros jugando e innumerables familias y parejas de jóvenes. Puede que incluso vea ardillas. Városliget se ha convertido en una parte tan importante del núcleo cultural de la plaza de los Héroes que en un futuro próximo este entorno se convertirá en lo que ya se ha bautizado como el distrito de los museos. Cuando haya terminado, probablemente querrá visitar el zoológico para lo que podría ser un día entero de diversión y aprendizaje en familia. A los más pequeños les encantará el Palacio de las Maravillas, también conocido como el Centro de Ciencias Csopa, con sus juegos en el Centro de entretenimiento y gastronomía Buda en Óbuda, o una divertida vuelta en el Libegő, el telesilla que ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad desde las colinas de Buda.

Si busca otros sitios al aire libre para relajarse, diríjase a Margitsziget (isla Margaret), otro lugar de diversión cerca de la naturaleza justo en el centro de la ciudad, sin olvidar que se encuentra en el centro del Danubio. Cuando las temperaturas suben, la isla se convierte en el destino de muchos residentes para caminar por el borde del río, sentarse a tomar una bebida refrescante, o para comer algodón de azúcar. En las inmediaciones de la isla, el «sziget kör» es la unidad de medida estándar para los corredores que frecuentan Margitsziget. A los más apasionados se les puede ver por aquí incluso en los días más fríos del invierno. Sin embargo, cuando hace calor, la isla se convierte también en el lugar al que acudir para darse un chapuzón en Palatinus, el espacio acuático donde acuden muchos húngaros para refrescarse en verano.

¿Le apetece otra dosis de naturaleza y tiene buen aguante? En ese caso, diríjase a las colinas donde suelen acudir los entusiastas de la naturaleza de Budapest para caminar por las laderas cubiertas de bosque cerca de la ciudad. Si le apetece sudar un poco cuesta arriba, puede subir a uno de los puntos de observación que ofrecen una vista aérea magnífica de la ciudad que se extiende bajo sus pies.

Para relajarse, tómese una noche para ir al centro de la ciudad, donde aparte de un buen ambiente de fiesta, encontrará muchos bares en ruinas, esencia de la vida nocturna de Budapest. Estos lugares surgieron de la evolución de edificios abandonados en pubs sin dedicar mucho esfuerzo en la renovación, que es exactamente lo que les da su encanto. Esto y, por supuesto, la amplia variedad de cervezas artesanales.

La evolución de los bares en ruinas parece no tener límites. Muchos sitios ya no son solo un lugar donde tomarse una cerveza con amigos, sino que se han convertido en parte de la oferta gastronómica de calidad característica del centro de Budapest, con cocineros de alto nivel que preparan platos exquisitos con los mejores ingredientes locales. No todos los pubs están cerrados durante el día, y cuando sale el sol, el distrito de la fiesta le abre las puertas a los mercados de productores, al igual que a las hierbas y especias cultivadas de manera orgánica que más tarde se convierten en decoración y fuente de sabor en cualquier hogar.

¿Busca otro tipo de emoción? En ese caso, ponga a prueba su astucia en una de las muchas salas de escape de Budapest, con multitud de temáticas divertidas. ¿Quiere salir una noche con un plan más refinado o relajado? Budapest ofrece conciertos, obras de teatro y espectáculos diversos todos los días de la semana. La ciudad es un enclave habitual en los calendarios de giras de los espectáculos más aclamados mundialmente. Lo mismo sucede con los Maestros de la música clásica mundial, que se presentan con entusiasmo en lugares como el Palacio de las Artes, más conocido como Müpa.

Tener más tiempo le dará la oportunidad de adentrarse más allá e incluso explorar algunos de los pueblos cercanos a la capital. Tras un corto trayecto desde la capital podrás llegar a Szentendre, tanto en tren suburbano como en barco. Las estrechas calles adoquinadas del pueblo, las cafeterías y los músicos callejeros irradian historia, cultura y encanto. Es también uno de los mejores lugares para comprar suvenirs. No deje de satisfacer su lado goloso con algún mazapán hecho localmente.

Y las inmediaciones de Budapest le ofrecen mucho más. Pruebe una comida tradicional de tres platos en Esztergom, la antigua capital del país, maravíllese con las vistas del Recodo del Danubio desde el palacio real en Visegrád, o échele un ojo a la reserva de vida natural de Budakeszi. Si tiene tiempo, Budapest y su entorno sacarán al explorador que hay en usted.

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