En el distrito del Castillo, la Galería Nacional situada en el Palacio Real alberga la colección de arte más extensa de Hungría. Las pinturas y esculturas expuestas por orden cronológico van desde el gótico medieval hasta la era de los Habsburgo, y más allá. Si su visita a Budapest no le deja tiempo para visitar más que un museo, este enclave palaciego es una buena elección – y si solo dispone de un par de horas, no se pierda las obras maestras de Mihály Munkácsy.

El Museo de Bellas Artes (Szépművészeti Múzeum) es un referente cultural de la ciudad situado en la plaza de los Héroes (Hősök tere); el museo reabrió parcialmente sus puertas en octubre de 2018. Se espera que esté totalmente operativo a mediados de 2019. A partir de ese momento, siguiendo con la renovación, el museo expondrá arte egipcio, objetos de la Antigüedad Clásica y pinturas de Viejos Maestros. La entrada de estilo romano-medieval está adornada con murales complejos.

El Museo Nacional (Nemzeti Múzeum), de estilo neoclásico, alberga numerosas reliquias arqueológicas y étnicas de la historia de Hungría. Desde herramientas fabricadas con piedra en el Paleolítico, hasta el manto de coronación utilizado por los reyes húngaros de la época medieval. Todo esto y mucho más le espera en este museo. La colección se ha ampliado recientemente con el famoso tesoro de Seuso, reliquias de plata romanas (de 400 AD, aproximadamente), que Hungría ha recuperado tras una larga disputa acerca de su propiedad.

La historia más reciente de Hungría se puede explorar en la Casa del Terror (Terror Háza Múzeum), situada en la antigua sede de la Policía Secreta Comunista. La exposición muestra las atrocidades que se cometieron en el edificio y conmemora a quienes estuvieron retenidos y fueron interrogados, torturados e incluso asesinados. En el apartado barrio XXII, en el parque Memento, descansan las estatuas gigantes que un tiempo atrás dominaron las calles de Budapest, cuando la ciudad estaba controlada por la Unión Soviética.

De vuelta en el distrito del Castillo, ocultos bajo los árboles, descansan los heridos de guerra, en salas de hospital levemente iluminadas. Estas escenas recreadas con figuras de cera de tamaño real muestran dos de los episodios más trágicos de Budapest: la Segunda Guerra Mundial y el alzamiento de 1956. Los húngaros se refugiaron en este laberinto natural que hoy acoge el Museo Hospital de la Roca (Sziklakórház).

Sobre la tierra, en la cercana plaza de Dísz, una humilde vivienda de dos plantas acoge una exposición dedicada a uno de los ilusionistas más famosos de la historia: Harry Houdini. Los objetos expuestos incluyen esposas y llaves que pertenecieron al escapista húngaro, pósteres vintage que anunciaban sus espectáculos y parte del utillaje empleado para rodar la miniserie de televisión Houdini para el canal Historia. Su visita termina con espectáculos de ilusionismo en directo.

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